domingo, 1 de agosto de 2010

Caída

Y cae. Luego de un lento proceso, cae. Su rígido y frágil cuerpo va cambiando de posición. Primero boca abajo, luego de costado, evitando que el féroz viento acabe con su belleza. El aire entra en su interior, dejando su alma vacía, llena, sacando esa suciedad que había estado acumulando durante tanto tiempo luego de haber estado en el mismo sitio sin que nadie lo mirase. Pero por fin cae, siendo ese el final de su vida. Se hace pedazos y logra ser derrotado frente al duro atacante que lo mata sin piedad. Ese enemigo, ese al que tanto había temido antes de su muerte, miraba desde abajo pero frío, con dureza. Él ya sabía que iba a salir triunfador, no temía por la vida de aquel criistalino ser. La muerte le parecía ajena y se sentís indestructible, y así era en verdad: capaz de asesinar a cualquier ser que cayera e interviniera en su camino.


Una lágrima cayó en mi mejilla, igual que el jarrón que terminó haciendose añicos luego de caer al suelo. Iba a echarlo de menos.

1 comentario:

  1. Me gusta mucho este texto!! Xq esta inspirado en algo tan simple, y no te das cuenta sino hasta el final.

    Facu

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