viernes, 28 de enero de 2011

Muerte, sigilosa muerte.

Una oscura tarde de otoño en la que disfrutaba de observar cautelosamente el agua del río y en la que el viento lastimaba mis pupilas debido a su juego, Tadea agonizaba en su cama. No tardé mucho tiempo en enterarme que su alma se había reducido a un cuerpo sin vida. En el momento en que aquello sucedió, quedé impune frente a una risa cargada de dolor. Su muerte no sería demasiado relevante para la humanidad, pero lo sería para mi.
Apenas me informaron lo ocurrido supe que había sufrido demasiado segundos antes de morir y me apené sobremanera. Recordé una frase de Oscar Wilde que decía: "Aquel que vive más de una vida, tiene que sufrir más de una muerte" y me consolé pensando que eso era lo que había ocurrido. 
Era tal la nostalgia que sentía que llegué a creer que el amor jugaba entre las sombras produciendo siniestras caricias a nuestros corazones para luego arrastrarnos hacia el abismo de manera tal que pudiera alimentarse con nuestras almas, pero hoy sé que no es eso el amor. 
Tampoco es más que un recuerdo haberla querido, pero es un aprendizaje... aunque prefiera callarlo.
Poco a poco uno conoce gente y se olvida de quien conoció, pero nunca de quien fue.. y yo fui Tadea, mi personaje ficticio, quien no recorrió con sus manos el tacto de la muerte, pero quien mató un mató un sentimiento.

domingo, 9 de enero de 2011

Cielo, presencia.

No sé qué quiero expresar en este espacio tan limitado, tampoco sé si es un testimonio, un texto o un garabato sin sentido alguno. Sólo sé que cuando leas esto podrás estremecerte de tal manera que el evitar sonreír será en vano.
Recuerdo aquella noche oscura en la que caminábamos por la gran ciudad. Me mirabas fijamente esperando una respuesta a una pregunta complicada. No quería responder, pero tampoco era algo que hubiese podido evitar puesto que tenías el don innato para convencer e incluso hipnotizar cuando esperabas algo del entrevistado. Me sonreíste dulcemente para que cayera en tus garras, que de hecho, no tuve otra opción que hacerlo.

-Sí, la respuesta es sí.
-Entonces.. ¿Te gusto?

Respondí afirmativamente con la cabeza y miré hacia la nada. Y apenas lo dije supe que me había arrepentido. Hiciste una mueca, una que no me agradó en lo absoluto. No hacía falta que me confirmaras lo que sentías, pero tampoco era necesario que me dijeras que lo nuestro era demasiado complicado como para jugarte por tus sentimientos.

Permaneciste observándome, te paraste en seco y me besaste. ¿Te acuerdas de eso? Tus dulces labios se sellaron con un adiós y después de ese momento corriste hacia la nada, dejando a tu cabello corto jugar con el viento. Y no tuve oportunidad de volver a  verte, nunca más.

Ayer miraba el cielo, pensando que en la otra punta del mundo éste en vez de ser celeste sería casi negro. Pensaba en que era impresionante cómo el cielo puede estar en cualquier lugar donde estés, inclusive cuando uno se siente solo, y me decía a mi misma que SOS como un cielo.. lugar que vaya, lugar donde te tengo presente.




FELIZ 2011