lunes, 19 de septiembre de 2011

Lunes, cruel realidad.

Nueve y media de la mañana y la luz del sol aún era tenue. Mujer de perdidas miradas y profundas soledades miraba sin mirar, queriendo salir de aquel lugar que poco a poco la iba sofocando sin que pudiera hacer nada al respecto.
Odiaba los lunes, sabía que ese era el día en que la realidad iba a reprocharle cada sueño roto. Cinco palabras y muchas más lágrimas, realmente no le gustaba la idea de pensar que durante dos noches se había olvidado de lo que era sentir... dos días sin pretender sonreír, sin amores desencontrados ni viajes de tristezas hacia un lugar oscuro: el abismo.
Cinco días más, pensaba, pero el reloj no avanzaba... se había pausado para que viera detalladamente cada cosa y problema que debía resolver. El reloj ya no hacia "tic tac". Su corazón ya no latía más. Su sangre se congelaba al igual que su piel, el abismo la había llevado con él, la tristeza de su corazón aún seguía latente y cada vez era más fuerte el sentimiento de soledad.
El lunes la había matado, pero ella seguía respirando...

lunes, 12 de septiembre de 2011

Le decían que de un aprendizaje maduraría... pero no quería moverse, estaba demasiado cómoda como para pensar qué ficha debía mover. Le preguntaban si se animaba a reír, a soñar, a jugar con esos sueños que se suponía que tenía que fabricar. Pero bajaba la cabeza, tímidamente, y decía que si. No lo sentía, se había olvidado cómo reír y cómo soñar, se había olvidado lo que se sentía volver a creer. 
La habían dejado sola, le habían sacado las ruedas de la bicicleta para que pudiera ser libre, para que ya no se sintiera atada a eso que tanto la estaba sosteniendo.
 De más está decir que no supo aprovecharlo. La libertad no quería jugar con sus destellos, ni siquiera podía sentir el aire ingresando en sus pulmones. Negó que se habían ido, e intentó volar.. pero se caía una y otra vez hasta que se cansó de intentarlo. 
Lo único que sabía era que extrañaba esas viejas ruedas. No quería crecer... sabía que más tarde, cuando aprendiera a usar su bicicleta, los autos podrían atropellarla... y las calles de sueños rotos le parecían demasiado peligrosas como para arriesgarse a caer en el abismo... un abismo donde ya no existiría vuelta atrás.

domingo, 11 de septiembre de 2011

lunes, 5 de septiembre de 2011

Bajo la luz del Sol.



Le gustaba bailar bajo una tenue luz que provocaba el sol al aparecer por el horizonte. Cada vez que lo hacía y sentía el calor que descendía lentamente por su cuerpo, no podía apartarse.
El cielo le parecía hermoso cuando cargaba tanta luz, y las nubes que se apartaban para dar lugar a la inmensidad de un cielo azul, le iluminaba el alma. La música tomaba posesión de sus pies hasta que caía, agotada, en un césped de un verde brillante y de una suavidad casi imposible de no sentir.
¿Cómo pude haber cambiado tanto? Se preguntaba todas las noches bajo una somnolencia superior a ella, mientras el recuerdo vivo de su imagen a la luz del sol amenazaba con manipular sus sueños.
Ella lo sabía, ya no era la misma. Lo que antes disfrutaba hacer con tanta devoción y de la manera más sana, ahora le parecía aburrido. Su luz ahora se prendía al encender con fuego el néctar de los dioses, al sentir la adrenalina que provocaba el alcohol al circular por sus venas... y vivía en una realidad diferente, y en cierto modo más sana para su corazón que se encontraba en pedazos.
El sol ya no la iluminaba. La inmensidad del cielo había devorado ferozmente toda esperanza, toda risa... todo momento de felicidad. Hasta que por fin la noche dejó cegados sus ojos... se había cansado de bailar bajo la luz de sol.




PH: NICO SCHIJA