sábado, 12 de febrero de 2011

Música bajo el recuerdo

En su cuaderno encontró un nombre y con él un recuerdo, en el recuerdo un lugar, en el lugar una caricia, en una caricia un rostro, en un rostro la belleza, en la belleza un sentimiento, en el sentimiento un sufrimiento. Se limitó a cerrarlo, era en vano llorar por amor.


El sonido del teléfono retumbó en sus oídos, pero sólo lo escuchaba en su subconsciente, era como si no estuviera en la faz de la tierra.


-¿Por qué no vamos a bailar?- Le dijo impaciente, como si hubiera estado aburrida por estar parada siempre en el mismo sitio.


La tomó de la mano, sintió a su corazón latir con fuerza, pensó en lo adorable que se veía bailando junto a esa melodía que desconocía. Y de pronto, se acordó de la pareja de su amada. Se rió desafiante, como si aquella noche fuera suya. Ella, sin saber el motivo, le sonrío. Una sonrisa que quedaría marcada en su historia.


Poco a poco volvió a la realidad. En su recuerdo eran dos corazones latiendo de la mano, en la realidas era un corazón latiendo en soledad. En el pasado era un ser que disfrutaba de estar al lado de quien amaba, en la actualidad, un ser desesperado porque la llamada fuera de ella.


Ante esta esperanza, atendió el teléfono.


-Buenas tardes, le llamamos para informarle...


Cortó el teléfono, lloró en silencio y soñó despierta.



miércoles, 9 de febrero de 2011

La conspiración de los sueños perdidos.

-¿ A dónde se van los sueños cuando mueren?- Me preguntaste aquella vez.


Recuerdo que me mirabas fijo y que tenías el pelo atado para el costado derecho, de modo tal que tus rulos caían entristecidos por el dolor que les generaba no ser libres. Esperaste un rato más hasta volver a hablar, pero esta vez tu voz sonó entrecortada. 


-¿Y cuando un sentimiento se pierde? 


Aproveché, y por un instante me limité a observarte. No podía apartar la vista de esos ojos que tanto había envidiado desde el primer momento en que te vi. 


-No lo sé- logré responder al fin- Sólo sé que tanto el uno como el otro, están relacionados.


De pronto sentí como si todas las miradas estuvieran clavadas en nosotras, ¿Lo recuerdas? Me comentaste lo mucho que te costaba entender por qué la gente creaba tantos prejuicios en torno a lo diferente, y me vi capaz de comprenderte como nunca antes lo había hecho.


-¿Qué nos pasó?- Me dijiste sin miedo- ¿Qué fue lo que hizo que nuestra amistad perdiera el sentimiento?


Debo reconocer que nunca había sentido un dolor tan abrumador como en aquel momento en el que te vi llorar y tuve que responder sin piedad.


-Sólo fue el amor. El amor que no tolera ver felicidad y que, por tal motivo, se encarga de apartar el sueño de tenerte siempre a mi lado. 


Me tomaste de la mano para luego sumergirnos en un adiós interminable, pero que fue el último.


¿Por qué se van los sueños? ¿Por qué uno deja de sentir?...


...Porque ayer me abandonaste.