jueves, 25 de noviembre de 2010

Salvedad.

Resultó ser cierto: Él la amaba. Y cuando el dulce resplendor de sus ojos recorría mirada con mirada el arribo de un nuevo sentimiento, él escuchó su llanto. En su pecho sintió a carne viva la opresión y, comprendiendo perfectamente su dolor, apoyó suavemente sus labios sobre los de ella. Sus manos recorrieron su rostro, corazón con corazón latían juntos, cuerpo con cuerpo sintieron la calidez de la ternura. Separarse para ellos fue una especie de tortura, pero a la vez el comienzo de algo nuevo.
Ella agarró un cigarrillo, él observó el sensual movimiento con el que lo acercaba a su boca. Lo encendió. Era una luz tenue la que provocaba el fuego frente a una habitación sólo alumbrada por la luminosidad de la luna, pero para él esa pequeña luz alumbraba el rostro de la dama tanto que podía ver sus ojos claros con perfecta claridad. Ella sonreía avergonzada por su mirada constante, hasta llegar a desprender una risita inocente.
Esa noche fue especial. Miraron frente a un gran ventanal las estrellas y la gran luna que se lucía en el cielo. Beso tras beso ella olvidó su dolor y en cuánto a él... descubrió lo que era el amor.


Pero como muchos hombres... tras el amanecer lo olvidó.

PD//No es nada personal. Sólo es algo que se me ocurrió.

2 comentarios:

  1. Hola albordedelabismo, buen relato muy romantico sensual, un escrito muy bien logrado.
    Gracias por posarte en mi espacio y dejar tus huellas para llegar hasta ti, un placer leerte
    me quedaré para volver a visitarte espero tu vuelvas a mi espacio.
    Un gran abrazo que tengas un feliz día.

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  2. Un texto muy bonito! Verdaderamente bueno! Gracias x pasarte x my place! :) Un besazo ^^

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